• Vino sanjuanino

    Hablando de remedios y otros preparados sanjuaneros, no olvidéis que en Levante ibérico, desde Albacete y Murcia hasta Gerona, y continuando por el sur de Francia hasta Provenza, aún se mantiene en algunos pueblos la tradición de hacer el 'vino de San Juan' o vino de nueces. Por si habéis olvidado la receta, os la recordamos desde el blog.

    Por cada litro de vino harán falta 9 nueces, que según la tradición han de cogerse la noche de San Juan (aunque eso solo es recomendable en años de primaveras muy frías, o en zonas de montaña; de lo contrario, para esa fecha están ya demasiado duras para trocear). Las nueces se trocean -si se puede en porciones menudas- y se dejan macerar en el vino durante 40 días; conviene hacerlo en tarros de cristal o vasijas cerámicas tradicionales, guardándolas en un rincón seco y oscuro. Pasados los 40 días, el litro de vino se filtra desechando las nueces, y se le añade en torno a 1/4 de kilo de azúcar, y 1/4 de litro de anís o coñac; se aconseja el anís seco, ya que la bebida alcanza suficiente dulzor con el azúcar. El líquido resultante se embotella y se deja reposar, de nuevo en sitio seco y oscuro, durante al menos 3 meses -o sea, que estará perfecto para degustar hacia Navidad-.
    Puestos a rascarse el bolsillo es mejor hacerlo con el licor que con el vino; para éste último, se aconsejan caldos 'fuertes', vinos tradicionales de cooperativa o de bodega casera. En el proceso es importante observar cada pocos días el vino durante la maceración, eliminando los trozos de nueces que queden flotando; si son trozos gruesos, pueden fragmentarse en otros más pequeños, que normalmente se hundirán. Si se dejan trozos flotando o no se trocean las nueces, se corre el riesgo -sobre todo si la nuez está aún demasiado verde- de que se produzca la fermentación del almidón del fruto, dando lugar a acetona -se notará enseguida por el olor a laca de uñas, obligando a tirar el vino-.
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    Vino argentino, historia, regiones, bodegas, catas

     

    Llega el Vino Argentino
     
    Cuando llegaron los españoles a nuestras tierras, casi de inmediato comenzó la historia del vino. En 1556 el sacerdote Juan Cedrón llevó a Santiago del Estero unas estacas de vid. Ésta es una de las más antiguas ciudades argentinas, que se mantiene en su planta fundacional.
     
    La ahora muy vitivinícola provincia de Mendoza fue motivo de estudios por el francés Aimé Pouget, introduciendo variedades francesas: chardonnay y malbec. El clima seco, las aguas de deshielo y una importante altura sobre el nivel del mar ayudaron a producir excelentes cultivos.

    Ya existiendo la República Argentina, a finales del Siglo XIX, Tiburcio Benegas plantó 250 hectáreas de viñedos de primer nivel y construyó una bodega modelo: "El Trapiche". Con la llegada del ferrocarril a la Provincia de Mendoza en 1885 se despertó una fiebre productora con el fin de abastecer a la ciudad de Buenos Aires. Una de las variedades más importantes y de mejor adaptación en la región fue la malbec, también conocida como la "uva francesa". Prosperaron bodegas notables, que hasta llegaron a tener su propia estación de ferrocarril.
     
    Esta etapa de la historia del vino mendocino está unida a la de la gran inmigración europea y ha sido el tema central de un importante espectáculo que ha visitado España en 2009, “Buenos Aires Tango y Vino”, realizado por el exitoso productor de televisión de Buenos Aires Luis Cella.

    Desde hace ya varios años, la calidad de los vinos argentinos es reconocida a nivel internacional. Paralelamente se ha desarrollado una cultura enológica muy exquisita, que se expresa en el paladar exigente de los consumidores, en revistas y publicaciones específicas, y en universidades donde se imparten estudios académicos sobre el tema.

    Museo de las Bodegas Grafigna en San Juan, Argentina

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    Mendoza, sinónimo de vino en Argentina

                        

    Mendoza, la famosa provincia del vino

     

    La vitivinicultura constituye la actividad más destacada de la agricultura mendocina. Es tradicional y ha permitido el reconocimiento mundial de sus productos.

     

    Nada menos que 1.221 bodegas producen casi 10 millones de hectolitros al año. Las principales variedades aquí cultivadas para vinificar son: Cabernet Sauvignon, Malbec, Merlot, Syrah, Barbera, Riesling, Chardonnay, Sauvignon Blanc, Chenin, Ugni Blanc, Semillón.


    En la zona norte provincial se producen principalmente vinos blancos y tintos jóvenes, en tanto que en el Este se encuentra el área de mayor producción vitivinícola de la región.

     

    La producción vitivinícola y el entorno paisajístico, con el Aconcagua como gran reclamo, hacen a su vez a Mendoza una provincia muy importante a nivel turístico. Son los aportes paralelos que se obtienen junto a la producción misma de uno de los más antiguos productos elaborados por el mundo, el vino, elevado a participar en la liturgia de muchas creencias religiosas.

     

                                  

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    Llego de Salta con vino argentino

                 

    Salta, el noroeste viñatero
     
    La ruta en la provincia de Salta comienza en la capital, cruza los pueblos históricos del Valle de Lerma y culmina al sur, en Cafayate. Se puede regresar a Salta por la Quebrada de las Conchas, donde la erosión del viento y del agua cinceló curiosas formaciones pétreas. En Cafayate se cultivan vides que producen su famoso Torrontés, aun cuando en la región hay también variedades como el Cabernet Sauvignon, Malbec, Syrah y Chardonnay. En las ciudades de Yacochuya y Colomé, a más de 2.000 metros de altura sobre el nivel del mar, se están desarrollando actualmente nuevos emprendimientos vitivinícolas.
     
    Cuando se va a Salta, siguiendo La Ruta del Vino, a éste se lo saborea acompañando las típicas comidas salteñas, sus empanadas célebres, la humita, el locro y los tamales, entre otras exquisiteces salteñas.


     
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    Vinos argentinos de La Rioja

                           

     
    La Rioja, vinos con tradición
     
    Con cultivos concentrados especialmente en Chilecito, Nonogasta, Felipe Varela, Villa Castelli, Vinchina, Castro Barros, Anillaco, San Blas de los Sauces, Sanagasta y Famatina, La Rioja ha ido conquistando mercados de consumo en Argentina y se ha expandido a nivel internacional.
     
    Allí la producción y la diversificación varietal de uvas encuentran condiciones muy favorables, lo que determina la ubicación de las bodegas de mayor importancia. Sus vinos han obtenido reconocimientos internacionales en distintas ocasiones, tal es el caso del Torrontés Riojano, que obtuviera el Premio Mayor de la Vitivinicultura Mundial.
     
    Otras distinciones más recientes confirman la madurez y responsabilidad del sector vitivinícola provincial, al lograr insertar vinos de excelente calidad en mercados tan competitivos.
     
     
     
                             
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    Vinos argentinos de Neuquén

     

    Neuquén, vinos al cobijo de Los Andes
     
    Cuenta con una ruta que combina aromas y sabores de esta tierra, a la que suma una apasionante experiencia paleontológica. En este circuito se puede apreciar la tradicional producción agropecuaria de sus chacras e industrial de sus bodegas.

    La producción de vinos se ha concentrado en los alrededores de San Patricio del Chañar y en la localidad de Añelo. Las variedades plantadas son Chardonnay, Malbec, Merlot, Cabernet Sauvignon, Pinot Noir, Cabernet Franc y Sauvignon Blanc.
     
    Los viñedos forman parte de hermosos paisajes pre-andinos. A eso se añade la calidez de sus gentes y las apacibles estancias en restaurantes y parrillas con una buena calidad gastronómica.
     
     

                                

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    San Juan, reconocidos vinos argentinos

                                 

     
    San Juan,
    laderas andinas con hermosos viñedos
     
     
    El área de producción de vinos más importante de San Juan es el denominado Valle de Tulum, el cual presenta un clima seco y templado, óptimo para el cultivo y producción del Syrah (cepa muy bien adaptada a la región) y otros vinos finos de mesa y licorosos.
     
    Las principales bodegas sanjuaninas: Viñas de Segisa, Fabril Alto Verde, Champañera Miguel Más, Las Marianas, Bórbore, San Juan de Cuyo y La Guarda, están altamente equipadas con maquinarias de última generación, vasijas de acero inoxidable, refrigeración computarizada, barricas de roble para guardar sus vinos, además de contar con enólogos especializados y altamente capacitados.
     
    Compiten las marcas sanjuaninas en pie de igualdad con los mejores vinos argentinos y son muchos los premios conseguidos en certámenes locales e internacionales, por estos bodegueros con gran tradición en la elaboración de muy buenos caldos.
     
     



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